Yeltsin

Circular de viaje 10: Historia rusa IV: “Desde la independencia a nuestros días”.

Poco después de la disolución de la URSS en 1991, surgió la lucha por el poder entre las fuerzas conservadoras y reformistas. El presidente Borís Yeltsin, elegido en junio de 1991 por sufragio popular, recibió poderes absolutos otorgados por el Congreso de Diputados, uno de los dos cuerpos legislativos que estableció la Constitución soviética de 1978. Yeltsin utilizó sus poderes para iniciar un programa de nuevas reformas económicas y establecer una serie de nombramientos regionales para someter las asambleas legislativas locales, dominadas por los neocomunistas.

Mientras, la excesiva presencia de partidos minúsculos y su rechazo a formar alianzas coherentes dejaba la legislatura ingobernable.

Durante 1993, la contienda entre Yeltsin y el parlamento culminaría con la crisis constitucional de octubre. Ésta llegó a su punto crítico cuando, el 3 de octubre, Yeltsin mandó a los tanques a bombardear la Casa Blanca rusa. Esta decisión dejó a Rusia al borde de un nuevo enfrentamiento civil semejante al de la revolución de 1917. A partir de entonces, Yeltsin dispuso de entera libertad para imponer una constitución con fuertes poderes presidenciales, que fue aprobada en referéndum en diciembre de 1993. Sin embargo, el voto de diciembre también supuso un avance importante de comunistas y nacionalistas, reflejo del creciente desencanto de la población con las reformas económicas neoliberales.

Rusia sufrió en la década de los noventa una recesión económica muy grave. Las reformas económicas consolidaron una oligarquía semicriminal enraizada en el viejo sistema soviético. Aconsejada por los gobiernos occidentales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, Rusia comenzó un vertiginoso proceso de privatización. En la base del sistema, a causa de la inflación o el desempleo, muchos obreros acabaron en la pobreza. La economía rusa inició la recuperación a partir de 1999 en parte gracias al alza de los precios del crudo, su principal exportación.

En materia religiosa se aprobó el 19 de septiembre de 1997 la Ley sobre la Libertad de Conciencia y las Asociaciones Religiosas en las que se confiere una situación de privilegio para los grupos ortodoxos, si bien se reconocen ciertos derechos a otras religiones, como el catolicismo, el protestantismo, el budismo, el islam y el judaísmo.

Tras la crisis financiera de 1998 Yeltsin se encontraba en el ocaso de su trayectoria. Sólo unas horas antes del primer día de 2000, dimitió por sorpresa dejando el gobierno en manos de su primer ministro,Vladimir Putin, un antiguo funcionario del KGB y jefe de su agencia sucesora tras la caída del comunismo. En 2000, el nuevo presidente derrotó con facilidad a sus contrincantes en las elecciones presidenciales del 26 de marzo, ganando en primera vuelta.

La credibilidad de Putin sufrió dos serios reveses ante sendos hechos trágicos acaecidos durante los meses de agosto y septiembre de 2000: la explosión y hundimiento del submarino nuclear ruso Kursk (toda cuya tripulación falleció) en el mar de Barents, y el incendio de la torre de televisión (Ostankino) de Moscú. En ambos, la actuación del presidente fue tachada de ineficaz y de constituir un reflejo de la grave situación de Rusia.

 Iniciada en 1999, la segunda guerra de Chechenia se caracterizó por la sucesión de ofensivas del Ejército ruso y de acciones guerrilleras de los independentistas. Uno de los episodios más trágicos de esta cuestión se inició el 23 de octubre de 2002, cuando un comando terrorista chechenio asaltó en Moscú el teatro Dubrovka, tomó como rehenes a aproximadamente 800 personas y amenazó con matarlos si las tropas rusas no abandonaban Chechenia. Al expirar el plazo de tres días fijado por los secuestradores, y ante el peligro de que cumplieran sus amenazas, fuerzas de operaciones especiales iniciaron el asalto del edificio; perdieron la vida todos los terroristas y más de un centenar de rehenes. Pronto, Putin convocó un referéndum sobre el estatus constitucional de Chechenia. Pese a que en dicha consulta, desarrollada en marzo de 2003, los chechenios apoyaron las propuestas de Putin, los observadores se mostraron escépticos respecto a la legitimidad de este referéndum.       En mayo de 2002, Putin y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, firmaron un tratado para reducir durante los siguientes 10 años los arsenales nucleares de ambos países.

En 2004 fue reelegido con el 71% de los votos y sus aliados ganaron las legislativas, pese a las reticencias de observadores nacionales y extranjeros sobre la limpieza de los comicios.

 En septiembre de 2004, un grupo de terroristas vinculados al independentismo chechenio asaltó un colegio en Beslan (Alania) y tomó como rehenes a más de mil personas. La operación de rescate realizada por las fuerzas de seguridad rusas finalizó con un elevado número de muertos y heridos. A continuación de este trágico hecho, Putin hizo pública su intención de luchar contra el terrorismo internacional en cualquier punto, así como de promover una reforma constitucional para conseguir que los gobernadores regionales fueran designados por el presidente.

 En las elecciones legislativas rusas de 2007 el partido Rusia Unida, que apoya incondicionalmente a Putin y el curso de desarrollo tomado desde su llegada al poder, consiguió el 64,30% de los votos, lo que se consideró como apoyo de los rusos al dicho curso político y económico.

Solzhenitsyn marca el camino de la reconstrucción: «El manantial de fuerza o de impotencia de una sociedad lo constituye el nivel espiritual de su vida… un árbol no vive si tiene el corazón podrido[1]. […]Nuestra historia nos parece hoy perdida, pero si nuestra voluntad aplica un esfuerzo verdadero ésta puede empezar ahora, plena de salud, persiguiendo el bienestar interno… Debemos edificar una Rusia moral y ninguna otra, porque de no ser así ya nada importará»[2].

Y el poeta mirando hacia el futuro canta esperanzado:

 «De la sangre derramada en las batallas,

del polvo de los que fueron convertidos en polvo,

del martirio de las generaciones ejecutadas,

de las almas que se santiguaban con sangre,

del amor que odia, de los crímenes, de los furores

surgirá una Rusia justa.

Rezo tan sólo por ella.

Tengo fe en los propósitos eternos:

se forja a golpes de espada;

se empiedra en los huesos;

se consagra en las batallas;

se construye en las reliquias ardientes;

se funde en las oraciones enfurecidas»[3].