boliches bailables

Los boliches bailables

Los boliches bailables

Sermón predicado a los alumnos de los Bachillerato Humanista “Alfredo Rodolfo Bufano “ e ” Isabel, la Católica” con motivo de los Actos que dieron  inicio al ciclo lectivo 2005.

Comenzaban a cantar: “No creo en Navidades,/ no creo en Noche de Paz./ No hay verdad absoluta,/ hay mentira y verdad/, pero la verdad es tan irreal/, como la misma realidad.”/. Escucharon la letra de esto, la repito: “No creo en Navidades”, no cree en el nacimiento de Jesús;  no cree en que sea Noche de Paz, Noche de Amor como cantamos los cristianos en Navidad; “no hay verdad absoluta”, nada es verdad absoluta: hay mentira y verdad las dos cosas; “pero la verdad es tan irreal”, ni siquiera vale la verdad, la partecita de verdad que pueda haber, “como la misma realidad”… en ese momento… ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! … tres bengalas: ¡Y se desató EL INFIERNO! Gas cianhídrico, humo negro, grasiento, penetraba en los pulmones de los que estaban ahí; era el comienzo del recital del grupo Callejeros en República de Cromañon.

 “No creo en Navidades, no creo en Noche de Paz. No hay verdad absoluta, hay mentira y verdad, pero la verdad es tan irreal, como la misma realidad”. 193 muertos… más que los muertos en los atentados de la Embajada de Israel y del AMIA. 193… jóvenes muertos [1] , incluso niños, uno de 4 años otro de 6… ¡si eso no es realidad!, ¿Qué es? ¿Moco de pavo? Y esto, lo tengo que decir yo y no me interesa que alguno o muchos o todos no escuchen lo que uno dice, basta que alguno escuche y si no hay ninguno no me interesa tampoco, por lo menos salvo mi conciencia sacerdotal de hablar con claridad sobre un tema tristísimo y que nos puede tocar a nosotros, también, en cualquier momento. No es la primera vez que pasa, pero los padres y las madres estúpidos y estúpidas siguen mandando a sus hijos a esos  boliches bailables.

 ¿Por qué el nombre República de Cromañon? “Según Omar Chaban República de Cromañón debía su nombre a los ideales de 1789 y al hombre que se refugiaba en las cavernas (con un énfasis menor que cuando decía, a renglón seguido, quiero plata). Hay que creerle: la masacre que él colaboró a perpetrar mezcla los “ideales” del hombre burgués –la santificación del dinero- que se impuso sobre la revolución de los plebeyos; y la barbarie de una sociedad que degrada la vida humana. La república Cromañón es la república burguesa, la república de la barbarie” [2] .

 ¿Por qué se convirtió el local en una inmensa cámara de gas? “Según el abogado D’Attoli, según el peritaje del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, muchas muertes se produjeron por la inhalación de “ácido cianhídrico”, que es un “gas letal”, que actúa en forma instantánea. “Esta sustancia es la que compone la mayoría de los paneles para aislar el sonido de los restaurantes, radios, boliches y otros lugares” [3] .

“¿Por qué se hacinan, se estrechan y se anudan muchachos y muchachas en los festivales de rock?  La respuesta es simple, y seguramente ha sido expuesta antes que ésta… Los recitales son grandes actos litúrgicos, realizados en un tiempo y espacio sustraídos a sus funciones ordinarias, que tiene a los grupos o bandas como oficiantes y donde se consuma un sacrificio, a veces cruento, que apunta como objeto a los asistentes, catecúmenos y fieles. Los muchachos y muchachas amontonados, por vía del  ritual -ritmo y letra salmodiada- y también de la cerveza, del empastillado, etc. que integran también a igual título el rito, entran en otro estado de conciencia donde el “yo” se suprime por el “nosotros”. Afuera del templo rockero y su ecúmene amuchada está el mundo ancho y ajeno de los viejos, el laburo y la yuta. Los cancerberos que separan uno y otro universo son los “patovicas”, con los que suele haber chispazos y pugnas… La violencia sacrificial circular de que hablara René Girard está presente en el tope de nuestra vida civilizada. Sólo el cristianismo, decía Girard, puede poner fin a esa rueda sacrificial, desde el momento en que se funda en el sacrificio de un inocente. ¿Dónde está la liturgia que cierre los sacrificios, para oponer a las liturgias que los reabren constantemente y, lo que es peor, sobre un ara inútil? No tengo la respuesta, pero frente a toda esa sangre joven despilfarrada, me animo a poner la pregunta” [4] .

 ¿Por qué esto también pasa en el llamado rock cristiano? “scout de la Iglesia. Es un sector que ha generado lo que ningún otro: un mercado”, dice Alejandro Seselovsky en su libro ¡Cristo llame ya!. El “white metal” alaba a Dios con idéntica imaginería a la del metal tradicional (cueros, melenas y tachas, con un agregado: la cruz) y el rock gospel suena como un Thom Yorke vestido de monaguillo: temas de miserabilismo e inevitable redención… El rock gospel genera un mercado joven, millonario y gigantesco, que se levanta frente a nuestros ojos pero nadie lo ve. En el artículo “Upon This Rock” (“sobre esta roca”), de la revista yanqui GQ, el escritor John Jeremiah Sullivan se sorprende al visitar el Festival Cross-Over, un Woodstock cristiano y anglo: . Cristianos y consumistas, compran bendiciones al por mayor: , sugiere Seselovsky al Sí!. contraculturales, ¿pero dónde está la contracultura?”.

…Todo lo que se ve en los conciertos satanistas: ataúdes o sangre de cotillón, con la imaginería del metal tradicional (cueros, melenas y tachas, con un agregado: la cruz invertida). Los que transitan por el practican rituales de y musicalizan los versos más inspirados de la Biblia Satánica. , se sincera Federico, un guitarrista del demonio.

Las tres fases de todo acto religioso (la expectativa, la sugestión, la iniciación) son siempre las mismas y el culto rockero comulga con todas. Si Dios o el Diablo hablan por boca de estos pastores, hay que reconocer que el mundo sufre un castigo divino: la Palabra no es más reveladora que lo que exige la métrica forzada para un estribillo pegadizo. Aleluya” [5] .

Es una constante las tragedias en los boliches bailables donde sigue rodando la rueda de los sacrificios inútiles, por ejemplo:

En Boston: En 1942 en el “Coconut Grove Club” murieron 491 personas en el incendio de una discoteque [6].

En Rosario: El 5 de diciembre de 1979 en Rilke II hubo 15 muertos.

En Kentacky: En 1977, en Southdate hubo por un cortocircuito 164 muertos en el “Beverly Hill Supper Club”[7] .

En Nueva York: Un incendio intencional en el “Happy Land Social Club”, en el Bronx, dejó 87 muertos [8] .

En Buenos Aires: El ‘Epicurien’ en Belgrano el 24 de septiembre de 1976. El 10 de marzo de 1986 en ‘Karim’ hubo un incendio dejando el saldo de varios muertos y heridos. Otros cabarets incendiados: El ‘Tarot’ en el barrio de Flores el 25 de diciembre de 1990; en San Miguel el 5 de octubre de 1987 ardieron la confitería New Romantic y un pub vecino; en San Nicolás el 3 de mayo de 1987 en la Highland Road hubo varios muertos y heridos [9] .

En Madrid: Para la inauguración de una disco hacían la propaganda: “Vení con nosotros… conocerás pecados nuevos.” Hubo tanta gente  que cerraron las puertas, porque ya no podían entrar más. Hubo un cortocircuito, se produjo un incendio, se quemaron las películas pornográficas y el gas que largaban mató a cantidad de jóvenes [10] .

Catástrofe en una discoteca de Madrid: Saldo 79 muertos y 24 heridos. La mayoría de las víctimas murieron asfixiadas por los gases tóxicos producidos al arder materiales plásticos de la instalación de la antigua discoteca “Lido”, renovada hace pocas semanas y rebautizada como “Alcalá 20”, una de las mayores de España.

El incendio ocurrió a las 5, cuando la disco iba a cerrar, al empezar a arder el telón del escenario. Las llamas se propagaron con gran rapidez, provocando una densa humareda tóxica que ocasionó la muerte por ahogamiento de la mayoría de las víctimas [11] .

En Amsterdam, Holanda: El mismo día, un israelí de unos 30 años amargado por su despido de un club nocturno “La Kábala”, le prendió fuego, que se extendió a otros dos clubs más, y mató a 13 personas [12] .

En Zaragoza: En el local bailable Flyng el 14 de enero de 1990 hubo 43 muertos.

Catástrofe en Olivos: Mueren 17 jóvenes al arder una discoteca, y otros 21 sufrieron heridas de diversa consideración. Unas 600 personas concurrían en la disco Kheyvis, situada en la Av. del Libertador al 1900, cuando a las 2.55 se desató el fuego que, en cuestión de minutos, abarcó todo el local. El siniestro se inició cuando algunos asistentes encendieron papeles sobre sillones; dos de las víctimas festejaban el egreso del secundario [13] .

Bali: “A los ojos de los fanáticos Bali es como Las Vegas, una capital del vicio occidental, el alcohol, el sexo, la droga” [14] . El atentado provocó más de 216 muertes y más de 300 heridos.

Incendio en una night de Caracas: 47 muertos. Ocurrió en la discoteca y night club “La Goajira”. Poseía solo una puerta de entrada y salida y el fuego se inició a media noche en la cocina cercana al salón. El 80 por ciento de las víctimas murió sofocada por el humo [15] .

Tragedia en una disco de Chicago: El 17 de febrero de 2003 por lo menos 21 personas murieron y mas de 20 resultaron gravemente heridas cuando intentaron huir del gas pimienta. Miembros de seguridad lo usaron para detener una pelea entre dos mujeres. Pero la gente entró en pánico y buscó la salida. Los accesos estaban cerrados según los testigos. Murieron intentando huir de la avalancha humana registrada en un club nocturno de Chicago. La mayoría de los jóvenes unos 1500 corrieron hacia la única escalera de salida de la discoteca “Epitome”, y varios fueron aplastados o asfixiados [16] .

Tragedia en una disco en Rhode Island, New York: “Sábado 22 de febrero de 2003. En ‘The Station’ todavía están buscando cadáveres, dice uno, 95 había hasta ese momento y más de 180 heridos.  El local se consumió muy rápido y nadie tuvo una oportunidad. Estaban abiertas las puertas de emergencia, pero, explicó el jefe de bomberos “La reacción natural llevó a todos a buscar salir por el mismo lugar por donde habían entrado”. Y ahí es donde más se mataron [17] .

Y los padres y las madres con esa tontería insigne que los caracteriza dejan que sus hijos vayan a esos lugares; incluso, llevan a los pequeños: el pequeño de 4 años ¿Acaso fue caminando solo? ¿Y el de 6? ¿Quién tiene la culpa?

 Acá en la porquería esa que se llama “La Zona”, hacen la propaganda por radio invitando a ir a “un lugar de llamas eternas”. Allí hay un lugar llamado “under o el eterno” donde se reúnen lesbianas, homos, drogadictos… Allí van algunas las chicas con bombacha,  corpiño y arriba una remera hasta los muslos. ¿Irán a rezar el Rosario? ¿Qué puede pasar? ¿Puede ser que haya alguna persona adulta que no se de cuenta que eso es ocasión de pecado? ¿Qué nos está pasando para que seamos tan tontos que ni siquiera seamos capaces de defender a nuestros hijos y a nuestras hijas? ¿Por miedo a qué? Que te digan: “Papá, vos sos un anticuado, no me comprendes.” Pero hay que responderle: “Te comprendo demasiado, hijita, por eso no te dejo ir. Te pueden poner en una situación de peligro tal, que no te vas a poder defender sola”. El papá puede decir: “Mi hijita va a colegio católico… que vaya a “La Zona”, total si ella va a un colegio católico, padre”. No puede uno desentenderse de los hijos. Los hijos no sólo hay que traerlos al mundo, sino que hay que educarlos y se los educa enseñándoles lo que está bien y enseñándoles a rechazar lo que está mal. No es todo igual, no es lo mismo verdad y mentira, no es verdad que en parte si estén mezclados, como enseñan los Callejeros…  ¡No!

 Quiero mencionar otra cosa porque está relacionada con esto. Un ex alumno de colegio católico, León Ferrari, el de la muestra blasfema en el Centro Recoleta en Buenos Aires. Pareciera un especialista en lo ‘kitsch’ (voz alemana, adj. dicho de un objeto artístico: Pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto [18] ). Así presenta últimas cenas de plástico, rayadores de queso, calentador eléctrico, sartén, licuadora, nalgas desnudas, defecar de palomas sobre el Juicio Final… imágenes de yeso de santos, de la Virgen, de Jesucristo, arriba, abajo, afuera o adentro [19] . ¿Cuál es su pretensión?; ¿por qué hace lo que hace? Es un hombre grande y está obsesionado en su lucha contra el infierno. En una revista, que no se le puede decir que sea mal intencionada porque “Nueva Sión” es una revista de la DAIA, el periodista Gabriel Lebinas le hace un reportaje, donde él va explicando sus cosas, lo que le pasa. La relación con la Iglesia en este hombre ya mayor  empieza cuando su padre en el año 1928 hizo la Iglesia de San Miguel, el claustro de Nueva Pompeya y lo llevaron a Córdoba para hacer la Iglesia de los capuchinos, que ustedes conocerán, y que él reconoce que es posiblemente la Iglesia más grande de Córdoba, o sea que este muchacho, ex alumno de colegio católico, estuvo comiendo gracias a la Iglesia. Y ahora es el que hace ese ataque desmedido a la Iglesia.

 Y lo interesante de este hombre es que el fin que pretende es destruir las verdades eternas; eso es lo que le molesta. Le pregunta el periodista “¿Esto significaría que su trabajo, a partir de ahora, va a ser tratar de clausurar el infierno? (No sé como lo podrá hacer, pero son tantas las estupideces que se dicen hoy día… “clausurar el infierno”. ¿Pero cómo lo va a clausurar? ¿Cómo? ¿Le va a poner una puerta blindada? ¿Le va a poner cerradura?) Ferrari se ríe: “Siempre lo fue, siempre el trabajo consiste en demolerlo”. Simplemente un comentario más de Ferrari: “Recibí gran apoyo de los funcionarios del gobierno de la ciudad de Buenos Aires: Aníbal Ibarra, Gustavo López, Nora Hocbaum, la directora del Centro Cultural Recoleta; y de Andrea Giunta, la curadora de la muestra”. A los cinco días después de que Aníbal Ibarra hiciese la defensa de esa muestra atacando las creencias católicas, explotó Cromañon. Cerró Ferrari antes la muestra porque es una forma de expresar un apoyo al dolor. Eligió para el cierre el 29 de enero para no coincidir con la misa de homenaje a las víctimas de Cromañon que se realizaba en la Catedral [20] .

 Por eso miren, yo lo digo así, brutamente, para que lo entiendan: ¡No vayan a esos boliches bailables, no vayan a los night club!, ¡no vayan, no pisen esos lugares! No solamente ahora, ni siquiera cuando sean grandes; ¿para qué van a ir a un lugar de corrupción, donde se cantan esas letras? Mirá las letras que se cantan: “No creo en Navidad”… y abren el infierno.

 Y tengan cuidado porque están recibiendo gracias de Dios, al estar recibiendo una formación que trata de ser católica; pero si no la reciben conscientemente, si no buscan hacerla carne, van a terminar como estos hipócritas, como este viejo León Ferrari, que imaginate el día que tenga que rendir cuentas delante de Dios, ¿qué va a decir?, y esperemos que no vaya al infierno, porque sino ¿qué va a decir: “Yo lo clausuré”?

 Por eso hay que rezarle a la Virgen; la Virgen en Fátima nos enseña a rezar después de cada decena del Rosario: “Oh Buen Jesús, perdona nuestras culpas, presérvanos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”. Hace pocos días acaba de fallecer con 97 años en Coimbra, en Portugal, esa gran mujer que fue una de las pastorcitas de Fátima: Sor Lucía. Que es justamente la que transmitió ese mensaje que la Virgen dejó en Fátima, mensaje que nosotros tenemos que tratar de poner en práctica, antes de que también sea tarde para nosotros.

 Pidámosle a la Virgen la gracia de que se ilumine la mente de nuestros dirigentes, la mente de nuestros padres, de nuestras madres, la mente de nuestros jóvenes, de nuestros niños para que realmente hagamos lo que tenemos que hacer, porque este tipo de cosas van a seguir pasando lamentablemente, y cuando pasan lo único que nos queda es llorar. Pero “lloraremos como mujeres lo que no hemos sabido defender como hombres”, como le dijo su madre Fátima a Boabdil (su nombre en árabe: Abu Abd Allah) al perder la Alhambra, porque, finalmente, la culpa es nuestra.

 Y recemos por todos: Por los que han muerto inutilmente en esos antros de perdición, por los responsables de los incendios, por los componentes de las bandas musicales, por León Ferrari y sus amigos, en fin, por todos, en especial por los jóvenes del mundo entero.

[1] Además, hay que sumar a los muertos, los 3.000 que estaban presentes en el local y quedaron emocionalmente marcados para toda la vida, y los 10.000 familiares que vivirán por siempre con la angustia de ver el sufrimiento de hijos o hermanos. Cfr. El médico psiquiatra, Bernardo Luis Rovira, La Nación, 4 de mayo de 2005, p. 16.

[2] Facundo Aguirre, LVO 155; http://www.rebelion.org/noticia.php?id=10364

[3] La Nación, 23 de marzo de 2005, p. 12.

 [4] Luis María Bandieri , Tristes liturgias, masivos sacrificios.

[5] Nicolás Artusi var hexa = ‘%6E%61%72%74%75%73%69%40%63%6C%61%72%69%6E%2E%63%6F%6D’; var desh = unescape(hexa); document.write(” + desh + ‘
‘); , Rock cristiano vs. rock satanista, Casi una experiencia religiosa, [email protected]

[6] La Nación, 22 de febrero de 2003, 4.

[7] La Nación, 22 de febrero de 2003, 4.

[8] La Nación, 22 de febrero de 2003, 4.

[9] Cfr. La Nación, 21/12/93, 25.

[10] No encuentro el recorte del diario.

[11] La Nación, 18/12/1983, 2.

[12] Idem, 3.

[13] La Nación, 21/12/1993, 1.

[14] Marvin, Cetron, Corriere della Sera, 14/10/2002, 5.

[15] Corriere della Sera, 2/12/2002, 13.

[16] La Nación, 18/2/2003, 3.

[17] La Nación, 22/2/2003, 1.4.

[18] Diccionario Encarta.

[19] Cfr. TXT, n.91, diciembre de 2004. 62-71.

[20] J.G., Página 12.