Todas las entradas de: Padre Carlos Miguel Buela, IVE

Fundador de la familia religiosa del Verbo encarnado El padre Carlos Miguel Buela, I.V.E., es sacerdote desde el 7 de octubre de 1971. Desde el comienzo de su sacerdocio se avocó con ahínco a la pastoral juvenil, con la convicción de que la Iglesia se ocupa de los jóvenes “no por táctica sino por vocación”. Ha fundado el “Instituto del Verbo Encarnado” y el Instituto “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”, rama femenina de la Familia religiosa “del Verbo Encarnado”. Ambos institutos cuentan con rama contemplativa y activa y a 30 años de fundación tienen más de 1500 miembros misionando en los cinco continentes. Su carisma es la prolongación de la Encarnación del Verbo en todas las manifestaciones del hombre y su fin específico la evangelización de la cultura. Entre sus libros encontramos Jóvenes hacia el tercer milenio, libro que ya lleva la quinta edición y fue premiado en la Feria Internacional del Libro como «mejor libro sobre Religión y Espiritualidad».También es autor del Catecismo de los jóvenes, Modernos ataques contra la familia, María de Luján. El misterio de la Mujer que espera; Fátima. Y el sol bailó; Sacerdotes para Siempre, Nuestra Misa, Pan de vida eterna y Cáliz de eterna salvación, Juan Pablo Magno y de numerosos artículos publicados en diversas revistas. Incansable predicador y gran propulsor de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.

In memoriam II

In memoriam II del Pbro. Dr. Julio R. Meinvielle

Por Mons. Octavio Nicolás Derisi  

La Iglesia argentina acaba de perder a uno de sus sacerdotes más ilustres: el Pbro. Dr. Julio R. Meinvielle. Nacido en Buenos Aries en 1905, ingresó en el Seminario Metropolitano de esta ciudad en 1919, de donde egresó Sacerdote y Doctor en Teología y Filosofía en 1930. Ver más

A diez años de su paso por la vida

A diez años de su paso por la vida [1]

No fue un cura. Fue un “curazo”.

La sotana se le había vuelto piel. Era un cura “de raza”.

Sin duda la característica esencial de su vida fue su sacerdocio católico que le brotaba por los poros.

Obtuvo de Dios la gracia de no desbarrancarse en un mero pensar “ideológico”, más aún, tuvo la fuerza y la valentía de alzarse contra toda falsa ideología con que se topó en su vida: liberalismo, marxismo, progresismo… Ver más

El Padre Julio: un alma grande

Una de las impresiones más vivas que nos quedan del Padre Julio Meinvielle a los que tuvimos la dicha de tratarlo, era su grandeza de alma. Era en verdad un alma grande, lejos de todo espíritu de chinchorrería. Nada de quedarse en pequeñeces, en trivialidades, en cosas accidentales y pueriles; muy por el contrario, se preocupaba por las cosas grandes, las importantes y substanciales. Sus preocupaciones de todo momento eran la Iglesia y la Patria. Era en verdad magnánimo, porque como enseña su maestro Sto. Tomás de Aquino, así le llamaba “al que orienta su ánimo a actos grandes”[2] y al que pretende “realizar grandes obras de virtud”[3]. Ver más