Homilía del P. Carlos Miguel Buela para 1a primera Misa del P. Hugo Alaniz, el día 23-12-96 en Santa Rosa de Conlara (San Luis- Argentina).
Hoy nos hacemos varias preguntas: ¿por qué el Señor, por qué Dios eligió a Hugo para ser sacerdote?; ¿por qué de entre tantos jóvenes de aquí, de Santa Rosa de Conlara, de entre tantas familias, ha puesto sus ojos sobre Hugo; lo amó, lo eligió y lo destinó para ser sacerdote?
Algunos dicen que no se sabe por qué, pero yo creo que la respuesta es muy fácil: Dios es Dios y es infinitamente libre y elige a quien quiere y elige cuando quiere y elige como quiere y elige para destinarlo a lo que Él quiere Seguir leyendo
Hay dos acepciones de la palabra «misterio»: una, común, se refiere meramente a lo desconocido, a lo oculto. Así decimos, por ejemplo, «película de misterio». Otra, en la revelación de Dios, para referirse a la plenitud de ser inabarcable por el hombre, aún después de revelado, como ser los misterios de la Santísima Trinidad, del Verbo Encarnado, de la Iglesia, de la Eucaristía, del Sacerdocio… Seguir leyendo
Complementa este pequeño trabajo ‘Ars participandi’, otro anterior sobre el ‘Ars celebrandi’.
La columna vertebral de estas páginas están en el capítulo 5: ‘Naturaleza de la vida religiosa’, de donde, principalmente, provienen los temas mayores para poder arribar a lo que queremos sea una buena base para la posible participación religiosa en la Santa Misa. La participación en la Misa es el tema central de este libro y se encuentra en los capítulos 9 y en el 10. Este último se aplica, especialmente, a los miembros de la familia religiosa del Verbo encarnado.
Es un trabajo que presentamos en borrador, porque faltan algunos capítulos y, sobre todo, faltan los destinados a la participación de los laicos y de los seminaristas mayores.
Pongo el fruto para los lectores de este libro, a quien le pedí ayuda en todo su recorrido, San Juan Pablo Magno.
Celebramos hoy la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, es decir, celebramos la Fiesta de Jesucristo cantando su Primera Misa.
Antiguamente se decía «cantar» la primera Misa, por eso al neo sacerdote se le llamaba «misacantano», el que canta la primera Misa, «aún cuando sea rezada»[1]. En la actualidad ya no es tan común el término. Seguir leyendo