A San Ignacio de Loyola, a quien debo el haber descubierto mi vocación sacerdotal, gracias a sus Ejercicios, y el haber podido predicar más de 100 Ejercicios de tres, cinco y treinta días. Y al señor Camilo Rey (h), gran apóstol de los Ejercicios, continuador, en nuestra Patria, de la insigne obra de Sor María Antonia de la Paz y Figueroa, la Beata de los Ejercicios, y del Beato Cura Gaucho, Pbro. José Gabriel Brochero.
En el célebre y genial libro de los Exercicios Spirituales de San Ignacio de Loyola, en la clásica meditación de los Tres binarios de hombres [149-157], hay una expresión del santo que fue motivo de distintas interpretaciones, digamos de “relecturas”. Seguir leyendo
Pide el Concilio Vaticano II que los seminaristas tengan un «recto conocimiento de la mentalidad de la época actual» a fin de estar «preparados a tiempo para dialogar con los hombres de su época».[1]
Sin duda que el fenómeno cultural más impresionante de esta época Seguir leyendo
En la actualidad, según la Liturgia Romana, el rito introductorio, el rito penitencial con el que comienza la Misa, puede ser suplido por el rito de la aspersión del agua bendita, como también antiguamente lo era, de manera particular en las grandes fiestas y solemnidades. Seguir leyendo
La humildad frena el apetito desordenado de la propia excelencia por el desprecio verdadero y ordenado de sí mismo. Es una virtud que inclina a cada uno a declarar su vileza con hechos o con otras señales. Seguir leyendo