Es algo común que cuando un joven decide su vocación sacerdotal o religiosa (o una joven su consagración a Dios), a los familiares aún los más cercanos y aún muy buenos, les duele -¡y mucho!- esa decisión. Algunas veces porque hay un amor carnal desordenado por los hijos, o no hay una visión más madura de la fe, o por otros motivos, pero generalmente es motivada por los sufrimientos y sacrificios que el joven tendrá que pasar. ¡Sacrificios demasiado reales como para negarlos! Seguir leyendo
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Sacerdocio
La locura de la Cruz
Este sermón fue predicado en la parroquia del pueblo de un neo-sacerdote destinado a Ucrania.
La sabiduría de la cruz fue la sabiduría que atrajo al sacerdote. Percibió, aún en confuso, que sólo en la escuela de Cristo se enseña la lección maravillosa y única de la cruz. Se dio cuenta que la cruz es locura a los ojos del mundo, pero alzando los ojos a Cristo crucificado comprendió que la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres (1Cor 1, 25). Seguir leyendo
Iusiurandum quod iuravit
En un día mil veces bendito, luego de probar a su Patriarca en el lugar que después se denominó Yahveh proveerá (Gn 22, 14), con el máximo de solemnidad Dios ratificó sus anteriores promesas a Abraham diciéndole: Por mí mismo juro, oráculo de Yahveh, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único, yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz Seguir leyendo
Copia de Cristo, el sí de Dios
En una calle de Paraná, en la calle Enrique Carbó al 500, leí el siguiente grafito: «Nacemos originales, morimos siendo copias», que expresa crudamente la realidad de muchos de nuestros contemporáneos, quienes por la actual cultura masificadora y globalizada terminan pensando, sintiendo, consumiendo, sufriendo y desesperándose igual unos y otros, como clones. Y que suena como un lacerante grito. Seguir leyendo