Jesucristo y la virginidad consagrada

Jesucristo y la virginidad consagrada

 

  1. Comentario de San Juan de Ávila[1]

Y acordaos que dice el esposo a la esposa: Huerto cerrado, hermana mía, esposa, huerto cerrado, fuente sellada (Ct 4,12). Porque no sólo habéis de ser limpia y guardada en la carne, más también muy cerrada y recogida en el ánima. Porque virginidad se guarda entre cristianos no por sí sola, mas que por ayuda para con más libertad dar el corazón a Dios Seguir leyendo

Dulce cosa

Muy dulce cosa es el amor de los amigos. El mismo Cielo es gozar de la vista de Dios y del amor de los amigos. En este sentido, dulcísi­ma cosa es el amor a los santos y el amor de los santos. Un amor crece a compás del otro: experimentamos la protección de nuestros santos patrones y crecemos en confianza de su intercesión ante el trono de Dios Seguir leyendo

Página oficial del Padre Carlos Buela, IVE