El acto supremo por el cual Jesucristo funda un universo de redención muriendo en la cruz, lo llama su «Hora». Toda su vida está dominada por la idea de su Hora: la Hora de su Pasión y la Hora de su vuelta al Padre.
En Caná dijo: mi hora no ha llegado todavía (Jn 2, 4). Si la adelanta por pedido de la Virgen, sabe que adelanta la Hora de su muerte. Su «Hora» no depende de los hombres sino de la voluntad del Padre: querían pues detenerle, pero nadie le echó mano pues no había llegado aún su hora (Jn 7, 30); y nadie le prendió porque aún no le había llegado su hora (Jn 8, 20). Seguir leyendo
En su magistral camino de las creaturas al Creador, Santo Tomás parte de hechos de la experiencia sensible, como el movimiento, la causalidad, la contingencia, la participación, el orden, remontándose a Aquel que mueve y no es movido, causa y no es causado, existe y hace existir, el ser supremo de quien todos participan, ordenador y no ordenado por otros[2]. Seguir leyendo
Queremos recordar la historia del milagro de la carreta detenida junto al río de Luján.
En 10 puntos dividimos la crónica del acontecimiento que, en líneas generales, es un resumen de las crónicas del fraile mercenario Pedro Nolasco de Santa María y del presbítero Felipe José Maqueda, con algún dato de la tradición. Seguir leyendo