Una de las impresiones más vivas que nos quedan del Padre Julio Meinvielle a los que tuvimos la dicha de tratarlo, era su grandeza de alma. Era en verdad un alma grande, lejos de todo espíritu de chinchorrería. Nada de quedarse en pequeñeces, en trivialidades, en cosas accidentales y pueriles; muy por el contrario, se preocupaba por las cosas grandes, las importantes y substanciales. Sus preocupaciones de todo momento eran la Iglesia y la Patria. Era en verdad magnánimo, porque como enseña su maestro Sto. Tomás de Aquino, así le llamaba “al que orienta su ánimo a actos grandes”[2] y al que pretende “realizar grandes obras de virtud”[3]. Ver más
Padre Julio Meinvielle
Por Sergio Sarti [1]
En el sacerdote Julio Meinvielle la orientación tomista asume una fisonomía personal, tanto por la actitud combativa del autor, cuanto por la orientación principalmente política y social de sus intereses; de aquí que Caturelli sintetiza de este modo su figura: “La filosofía tomista, la persona, la política, la economía, la política nacional, el comunismo, la Iglesia, se articulan en un único haz de pensamiento en Julio Meinvielle, pensador polémico cuyas batallas no son mera lucha, sino lucha pensada, dinámicamente doctrinal”[2]. Ver más
Palabras de un feligrés
Palabras de un feligrés – Funeral padre Julio Meinvielle
Por Ángel Tacchela [1]
Un lejano día de marzo de 1933, apareció en Versailles, un joven sacerdote con su negra valija en mano, caminando por la calle de tierra de este alejado barrio del oeste, preguntando a los vecinos por la calle Marcos Sastre y Bruselas. Alguien lo acompañó hasta allí, pero no hay nadie, todo está cerrado. Ροr fin, un feligrés se acerca, abre la puerta de una muy pequeña piecita, le muestra la humilde capilla vacía y le dice: ¡esto es todo! Ver más
Perfil sacerdotal
Perfil sacerdotal
No resulta fácil escribir sobre la personalidad del Padre Julio Meinvielle y ello por tres motivos: Primero por la vastedad, diversidad y trascendencia de su pensamiento y de su accionar multifacéticos; segundo, porque todavía no hay nada escrito sobre su vida y su obra; tercero, porque aún no ha pasado el tiempo suficiente que haga posible la decantación de su obra faltando así la perspectiva histórica que se requiere para que pueda ser valorada en toda su dimensión. Además, por ser mi padre en Cristo (cf. 1 Cor. 4,15), resúltame particularmente difícil expresar de manera adecuada lo que él fue. Ver más