«La humanidad de Cristo es nuestra felicidad». Es una frase de Santo Tomás de Aquino que está en los comienzos de la parte de la Suma Teológica en la que habla de Jesús[1]. Dice precisamente así: «Ad hunc finem beatitudinis Seguir leyendo
Seguimos a Fray Luis de Granada, Obra Selecta, BAC, Madrid 1947, pp. 793–797.
Aunque hay muchos y diversos caminos para ir al Cielo, todos ellos finalmente se reducen a dos: la inocencia y la penitencia. El primero es el de aquellos que nunca pecaron; el segundo, el de aquellos que, después de pecar, hicieron penitencia por sus pecados. Por el primero fueron la Santísima Virgen María, San Juan Bautista, San Luis Gonzaga, Santa Teresita, los Santos Inocentes… y los que nunca pecaron mortalmente; por el segundo van todos los demás. Seguir leyendo
Vivimos en una época en que el hombre, más que nunca, se siente profundamente agobiado.
Agobiado es un adjetivo que indica, según el diccionario de la Real Academia, al que está «cargado de espaldas o inclinado hacia delante». «Agobiar», es voz derivada del latín «gibbus=giba», o sea, joroba (del árabe «huduba»; de allí el fig. fastidiar, molestar) Seguir leyendo