Partícipes del oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo.
«Dirigiéndose a los bautizados como a «niños recién nacidos», el apóstol Pedro escribe: «Acercándoos a Él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios, también vosotros, cual piedras vivas, sois utilizados en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo (…). Pero vosotros sois el linaje elegido, el sacerdocio real, la nación santa, el pueblo que Dios se ha adquirido para que proclame los prodigios de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz (…)» (1 Pe 2,4-5.9).
Estimamos que puede ser muy importante reflexionar sobre lo que es el corazón de la Misa, que es el corazón de Jesús, la Plegaria Eucarística, para conocer, amar y servir mejor a nuestro Señor Jesucristo.
Plegaria Eucarística (Según la Ordenación General del Misal Romano). Seguir leyendo
¡No sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo!
«Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar,
como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo;
no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo».
San Buenaventura, Doctor de la Iglesia.
Pensamos que, a modo de ejemplo, los siguientes pueden ser los principales temas a tener en cuenta para una participación en la Misa activa, consciente y fructuosa para fieles cristianos laicos. Los temas pueden ser muchos más y cada uno los puede, libremente, elegir. Podemos decir que los temas son inagotables, como es inagotable la Misa. (escrito extenso que presentaremos en varias publicaciones bajo el mismo título)Seguir leyendo
Sólo dos sugerencias para prepararse todos los días para participar en la Santa Misa:
1ª. “La Misa es infinita como Jesús”, dice el Padre San Pío de Pietrelcina; y todo lo que debo hacer para participar en la Santa Misa es tener “noble simplicidad”[1]. Me parece que corresponde con lo que San Juan Pablo Magno dice del rito romano que es de una: «mística esencialidad»[2]. Seguir leyendo