Un aspecto esencial del ministerio que Cristo encomendó a los Doce Apóstoles es el ser testigos de su resurrección. El testimonio fundamental que los discípulos de Jesús habían de dar acerca de su Maestro era el de su vida perenne, su definitivo triunfo sobre la muerte por su resurrección, que implicaba la confesión de su divinidad, y, por ende, la autenticidad divina de su vida, de su doctrina y de su obra. Seguir leyendo
Enseña San Pablo de la Cruz: «Todo está en la pasión. Es allí donde se aprende la ciencia de los santos»[1]. Para el cristiano, la Pasión es una fuente inagotable de sabiduría y es guía y modelo para toda nuestra vida. Por eso decía San Pedro Claver: «El único libro que hay que leer es la Pasión»[2]. Y el gran Santo Tomás escribe: «Todo aquél que quiera llevar una vida perfecta no necesita hacer otra cosa que despreciar lo que Cristo despreció en la Cruz, y amar lo que Cristo amó en la Cruz»[3].Seguir leyendo
¡Qué curioso! en su oráculo había profetizado el profeta Isaías sobre Jesús: He aquí mi Siervo… No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz (Is 42,1–4;Mt 12,18–19). Y, sin embargo, cinco veces gritó. Cinco veces levantó la voz más de lo acostumbrado. Todas relacionadas con la vida. Seguir leyendo
En este sermón les propongo que sigamos con la mente y con la imaginación diversas escenas de la Pasión del Señor, tal como si se trataran de imágenes de una proyección de diapositivas sobre una pantalla. (Cada uno debe sacar las aplicaciones prácticas). Seguir leyendo